Casi todo el mundo compra por pulgadas y después descubre que el portátil entra en diagonal o no entra. Las pulgadas miden la pantalla en diagonal, no el aparato. Esto se resuelve con una cinta métrica y tres minutos.
Una pulgada de portátil mide la diagonal de la pantalla, no el equipo. Dos portátiles de 14 pulgadas pueden llevarse cuatro centímetros de diferencia en ancho según qué tan gruesos sean los marcos y si tienen teclado numérico.
El caso extremo son los portátiles de 16 pulgadas modernos: muchos son del mismo tamaño físico que un 15 pulgadas de hace cinco años, porque los bordes de pantalla se hicieron mínimos. Si compras el maletín por el número, te puede quedar grande o chico sin ninguna lógica aparente.
Lo mismo pasa al revés. Un maletín que dice «hasta 15 pulgadas» está diciendo, en realidad, «adentro mide tanto». Y eso es lo que tienes que comparar.
Cierra el portátil y ponlo sobre la mesa. Necesitas tres números, en centímetros:
El ancho. De lado a lado, por la parte más ancha. Suele ser el número que manda.
El fondo. Del borde de adelante al de atrás, donde está la bisagra.
El grosor. Con el portátil cerrado, la parte más gruesa. Si tiene patas de goma, mídelo apoyado como queda en la mesa.
Anótalos. Si no tienes cinta métrica, sirve una hoja tamaño carta como referencia: mide 21,6 × 27,9 cm. Un portátil de 13 pulgadas es más o menos una hoja carta con un par de centímetros de sobra por cada lado.
Al ancho y al fondo de tu portátil súmales dos centímetros. Ese es el mínimo que debe tener el compartimento por dentro.
No es capricho. Un portátil que entra justo raspa cada vez que lo metes y lo sacas, y no deja espacio para el acolchado que lo protege de verdad. Si entra apretado, el maletín no lo está protegiendo: lo está apretando.
El Mónaco mide 38 × 30 × 10 cm por fuera. Es el que tiene margen real para un portátil de 15 pulgadas más el cargador y papeles, porque los diez centímetros de fondo dejan que todo entre plano.
Un maletín de 15 pulgadas te va a quedar grande, y grande no es gratis: el portátil se mueve por dentro, y tú cargas volumen y peso que no estás usando.
La Sidney mide 33 × 27 × 7 cm y está pensada para portátil o tablet de hasta 12 pulgadas. Es el punto medio entre cargar equipo y no cargar un maletín entero.
Si tu portátil es de 14 pulgadas y delgado, mídelo antes: muchos entran, pero es exactamente el caso donde los dos centímetros de margen deciden.
Aquí el tamaño importa menos que cómo va cargado. En un maletín de mano el portátil viaja colgando de tu hombro y recibe cada frenada; en un morral va contra la espalda y el peso se reparte.
El Múnich mide 38 × 30 × 10 cm, le cabe portátil de hasta 15 pulgadas y tiene la división del equipo acolchada. Es de sintético de alta resistencia, no de cuero, y para este uso eso juega a favor: aguanta mejor el agua y se limpia con un trapo.
Lo decimos claro porque es la pregunta que más nos hacen: el Múnich no es cuero. Si buscas cuero, no es este.
Un compartimento «acolchado» puede ser cualquier cosa entre una espuma de tres milímetros y una de quince. La forma de saberlo sin desarmar nada es apretar el compartimento vacío entre el pulgar y el índice: si sientes las dos caras tocarse casi de inmediato, hay poco.
Lo que de verdad protege no es solo el grosor, es el fondo. La mayoría de los golpes que matan un portátil pasan cuando apoyas el maletín en el piso de un golpe. Si el compartimento del portátil llega hasta abajo del maletín, el equipo recibe ese impacto directo. Los maletines bien pensados dejan el portátil colgado, con dos o tres centímetros de aire entre su borde inferior y la base.
Es un detalle que casi nadie mira y que separa un maletín que dice tener compartimento para portátil de uno que de verdad lo cuida.
El cargador. El ladrillo de un portátil de 15 pulgadas ocupa más de lo que crees, y no se dobla. Si el maletín queda justo con el portátil, el cargador va a terminar afuera o deformando todo.
El mouse, el disco, los cables. Suman. No mucho cada uno, pero suman, y son las cosas que se pierden en el fondo si no hay bolsillos chicos con cremallera.
La botella de agua. Si la vas a meter adentro, mídela también — y piensa qué pasa si se voltea al lado del portátil.
Tu hombro. Un maletín con portátil de 15 pulgadas, cargador y papeles pesa fácil tres kilos. Una correa delgada con tres kilos corta. Míralo antes de que sea tarde: el ancho de la correa importa tanto como el tamaño del compartimento.
Tienes cinco días hábiles para pedir cambio, así que la prueba hazla en serio y hazla el primer día. Mete el portátil, el cargador y todo lo que cargas de verdad. Ciérralo.
Después levántalo del asa y colócalo en el piso como lo harías en la oficina. Fíjate si el portátil se siente tocando el suelo. Cuélgatelo y camina diez minutos por la casa.
Si el portátil entra en diagonal, si la cremallera hace fuerza para cerrar, o si sientes el equipo golpear la base al apoyarlo, no es el maletín. Cámbialo — para eso está el plazo. Las condiciones están en envíos y garantía: debe estar sin uso y con etiquetas, probarlo en la casa cuenta, salir a la calle con él no.
Dinos la marca y el modelo exacto de tu portátil por WhatsApp y te decimos si entra, sin adornos. Es más rápido que medir y menos frustrante que devolver.
Y si todavía estás decidiendo entre maletín, bandolera y morral, la guía de cuál maletín elegir lo resuelve por caso de uso. Si te interesa cuánto va a durar lo que compres, está cuánto dura un maletín de cuero.