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Guía

Cómo empacar para un viaje de trabajo de dos días

Un viaje corto de trabajo no necesita maleta facturada. Necesita decidir bien tres cosas: cuántas mudas, qué se arruga y qué va a la mano. Con eso, dos días caben en un maletín y una mochila pequeña.

Empaca por día, no por prenda

El error clásico es empacar categorías: «camisas», «pantalones», «medias». Así siempre sobra, porque uno mete «una camisa más por si acaso» tres veces sin darse cuenta.

La forma que funciona es armar mentalmente cada día completo, de los zapatos para arriba, y empacar exactamente eso. Día 1: lo que llevas puesto en el avión. Día 2: una muda. Fin.

Para dos días, con una sola muda basta si el pantalón se repite —y se repite, nadie se da cuenta—. Lo que cambia todos los días es la camisa y la ropa interior. Eso es lo que multiplicas, no todo lo demás.

La lista real para dos días

Puesto: el pantalón, los zapatos, una camisa y la chaqueta. Todo lo voluminoso viaja encima de ti, no dentro del equipaje. Es el truco más viejo y el que más espacio libera.

Empacado: una camisa, dos mudas de ropa interior y medias, y algo para dormir si no duermes con lo que ya llevas.

Aseo: lo mínimo en tamaños de viaje. Casi todos los hoteles tienen jabón y champú; llevar los tuyos es una decisión de gusto, no de necesidad. Lo que sí llevas siempre: cepillo, desodorante y lo que tomes a diario.

Equipo: portátil, cargador, cable del celular. El cargador del portátil es la pieza más pesada y voluminosa del viaje después de los zapatos, y la que más se olvida.

Eso es todo. Si la lista te parece corta, es porque lo es — y esa es exactamente la idea.

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Qué va en el maletín y qué va aparte

El maletín lleva lo que necesitas durante el viaje y lo que no puedes perder: portátil, documentos, cargadores, celular, lo del bolsillo. Es lo que va contigo hasta el asiento y lo que no sueltas nunca.

El Mónaco mide 38 × 30 × 10 cm. Por esas medidas entra bajo el asiento de adelante como artículo personal en casi cualquier aerolínea, lo cual significa que no compite con el espacio del compartimento superior.

La ropa va aparte, en un morral o bolso pequeño. Separar equipo de ropa suena obvio pero cambia el viaje: en el control de seguridad sacas el portátil sin desarmar todo, y en el hotel abres una sola cosa.

Maletín Mónaco en cuero negro
Mónaco · 38 × 30 × 10 cm
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Si viajas seguido y en moto o a pie

Cuando el viaje incluye moverte por la ciudad de destino, las manos libres valen más que el estilo. Un maletín de mano con portátil y dos días de ropa en la otra mano es incómodo desde el primer bloque.

El Múnich es morral, mide 38 × 30 × 10 cm y lleva portátil de hasta 15 pulgadas en división acolchada, más un bolsillo contra la espalda para pasaporte y billetera. Es sintético de alta resistencia, no cuero: aguanta mejor un aguacero saliendo del aeropuerto.

Si el viaje es de reuniones formales y llegas en carro, ahí sí el maletín de cuero gana. Es una decisión de logística, no de gusto.

Espalda del Morral Múnich
Múnich · bolsillo contra la espalda

Enrollar o doblar

Enrollar ahorra espacio y funciona bien con camisetas, ropa interior, medias y jeans. Es la técnica correcta para casi todo lo que empacas en un viaje corto.

Pero con una camisa formal, enrollar la arruga. Ahí la técnica es otra: abotónala, dóblala por la mitad a lo largo con las mangas hacia adentro, y ponla plana encima de todo lo demás, nunca debajo. El peso es lo que marca los pliegues.

Y si llega arrugada de todas formas: cuélgala en el baño mientras te bañas con agua caliente. El vapor le quita la mayoría de las marcas en diez minutos, sin plancha.

Lo que la gente empaca y nunca usa

El segundo par de zapatos. Es lo más pesado y voluminoso que puedes meter, y en un viaje de dos días casi nunca se estrena. Si tu único par sirve para la reunión y para caminar, no lleves otro.

La ropa «por si salimos». Si sales, sales con lo que tienes. Nadie en un viaje de trabajo de dos días se fija.

El libro. Se lleva, no se lee. Pesa.

Tres cables del mismo tipo. Uno, y un cargador que sirva para varias cosas.

La sombrilla, en Bogotá. Discutible. Pero si vas a estar el 90% del tiempo entre interiores y taxis, ocupa más de lo que salva.

Las medidas de cabina

Casi todas las aerolíneas manejan dos categorías distintas y conviene no confundirlas:

Artículo personal: va bajo el asiento de adelante. Es el más chico y el que casi nunca cobran. Un maletín de portátil de tamaño normal cabe aquí.

Equipaje de mano: va en el compartimento superior. Es el que cambia de tamaño y de precio según la aerolínea y la tarifa que compraste.

Las medidas exactas varían y las cambian seguido, sobre todo en las tarifas más baratas. Confírmalas en la página de tu aerolínea el día que compres el tiquete, no el día del vuelo. Es el único dato de esta guía que no te podemos dar nosotros con certeza, porque depende de con quién vueles.

La noche anterior

Empaca la noche anterior, no la mañana del vuelo. No por organización: porque a las seis de la mañana se te olvida el cargador, y el cargador es lo único de esta lista que no se puede comprar barato en el destino.

Deja el maletín armado junto a la puerta con los documentos ya adentro. Y revisa una sola cosa antes de salir: que el portátil esté dentro del maletín y no en el escritorio, cargando.

Para elegir el maletín

Si vas a comprar uno pensando en viajar, mide primero tu portátil: la guía de qué maletín le sirve a tu portátil explica por qué las pulgadas no sirven y qué números sí. Y si dudas entre maletín, bandolera y morral, está cuál maletín elegir.

También puedes escribirnos y contarnos cómo viajas. Enviamos a toda Colombia y en Bogotá el envío es gratis con entrega al día siguiente — las condiciones están en envíos y garantía.